Rafaela
Ya quisiera yo tener esta cara y este color, esas pestañas; y esos labios y esos dientes y esos ojos. Pero bueno, declaro cómo me gustaría ser, ¿importa cómo soy?
Ya dije como quiero ser, ahora quien soy.
Escribo a veces, solamente para pasar el tiempo. Pero otras veces escribo con la convicción de que las palabras pueden ser como piedras lanzadas contra la subjetividad de quien lee. Por eso me considero en ocasiones una especie de honda que quiere incidir en las conciencias (ya sé, la tengo perdida, pero bueno). Hace rato que descubrí los blogs y la blogósfera. Pero no me había atrevido a tener una de estas cosas por temor a involucrar tanta gente que, a mi edad, ha pasado a mi lado. Pero un buen día pensé que era importante tener un lugar para escribir sin que eso significase tener que guardar mis palabras en cuadernos que se quedasen en un cajón a la espera de una persona curiosa y adicta al cotilleo que después me reclamara el porqué escribía todo lo que escribía.
No, prefiero quedarme medio (solamente “medio”) en el anonimato, llamarme Rafaela, tener color de canela y escribir las cosas que pienso y que me pasan sin tener que rendirle cuentas a nadie. ¿Divertido? No, para nada. Esto es lo más difícil que he hecho en años, porque con estas palabras, quizá me juegue la vida.
Si te apetece urgar más en mis gustos, hete que tengo este perfil para que indagues. Venga, hasta ahora.

