las vueltas de la vida

Hoy fui con una amiga a la consulta de una médica para tener una segunda opinión sobre las noticias de la semana pasada. Las palabras que escuché esta tarde fueron muy distintas de las que oí hace seis días pues, aunque tengo que tratarlos y hay que retirarlos y analizarlos, el diagnóstico sobre mis lunares no es tan dramático. Es muy difirente que te digan: “Señora, lo que usted tiene es un cáncer” a que te digan que algunos son lesiones solares que, si bien se convierten en tumores suelen estar encapsulados, mientras que otros son lesiones causadas por acumulación de grasa. Incluso, el que más me espantó (una mancha oscura de forma irregular sobre mi seno izquierdo y que apareció y ha ido creciendo en el último año al grado de que ya ha tocado la aureola del pezón), no es ese sarcoma maligno que dejó entrever el otro médico, sino una serie de pequeñas lesiones por acumulación de grasa que alguna vez me laceré al rascar.

Conversando con mi amiga en la sala de espera y después en el auto, me quedó claro una cosa: que el diagnóstico apurado del otro médico fue un acto de misoginia, de intolerancia. Ella me explicó que aquel galeno es miembro de la “buena sociedad” local, extremadamente tradicionalista, aquel tipo de gente a quien le parece intolerable que una mujer extranjera de 44 años sea profesionista independiente, viva sola, no necesite marido y, encima de todo, se le haya ocurrido venir a vivir entre esta sociedad, solamente para soliviantar y ensuciar, con su mal ejemplo, las buenas conciencias de las mujeres “de bien”.

Cuando mi amiga me ha dicho todo esto, me he quedado horrorizada. Pero a cada paso que iba recordando la tortura que fue esa consulta, las preguntas de médico (que más bien eran un interrogatorio moral que médico), sus actitudes, me percataba del grado de maltrato psicológico al que fui sometida el martes pasado. Entonces, todo se volvió claro. Pero también, me he quedado sin comentarios y con una rabia atravesada en la garganta.

¿Cómo es posible que alguien, desde su intolerancia, me haya hecho pasar una semana con los más negros pensamientos en mi mente? Hoy, cuando me percaté de lo sucedido, me di cuenta también de las maneras sutiles que tiene la gente para utilizar sus verdades (médicas, morales, religiosas) y ejercer poder sobre la gente.

Gracias a mi amiga por su apoyo (sé que me lees, aunque sé que no comentarás nada aquí), y gracias también a Javiera y a Verónica, lectoras y compañeras de viaje, aunque se encuentren en mis antípodas.

Una respuesta para “las vueltas de la vida”

  1. Bravo Rafaela, sal adelante, tu puedes y ese medico mas que un letrado debe ser un medico brujo, vive en una cueva de espaldas al mundo, mirando sombras en la pared.

Escribe un comentario