cenas

Anoche hubo una cena en casa que, como es ya tradicional entre la fauna y flora que me rodea, derivó en borrachera. Ya ahí por las tres y media de la madrugada nos pusimos a filosofar en un tono que, como decía mi abuela, recordaba las discusiones de borrachos. Todos etilizados (algunos, también, cannabizados) argüían en pro o en contra de no sé cuántas cosas, la una más improbable que la anterior, y seguramente que la siguiente.

El caso es que la conversación derivó en los amores y en las ausencias. Entonces te extrañé (puto cabrón, no te lo mereces). Y así, entre un whiskey y un tequila (la noche era para perderse), quise que estuvieras ahí. Necesité insanamente que me volvieras a abrazar y que tu cuerpo se fundiera con el mío como hace tiempo (no voy a hablar de los años). Pero el caso es que no estabas. Pero tampoco había alguien más a la mano para sentirme confortada, de alguna manera (y aquí tengo un problema de origen, doctrinario, pues mi formación feminista -mi madre, mi abuela- me impediría decir lo que dije, pero lo digo: tenemos que tener los ovarios muy bien puestos y no necesitar de nadie. Esa es la consigna).

¿Qué te estaba diciendo? Ah, sí…. que te extraño.

Y estaba viendo el youtube y me encontré este video de Zalsomancer (como dice él mismo, su primer proyecto, supongo que de estudiar cine). Y aunque no tiene nada que ver con lo que siento yo cuando escucho esa rola, me ayuda a pensar el porqué no estás aquí. Y tiene que ver con las discusiones. ¿Por qué discutimos? No lo sé. Después de la borrachera me fui a dormir y soñé contigo. Y dentro del sueño me pregunté el porqué de muchas cosas.

Y aquí el “en vivo”:

Y luego seguí viendo y me encontré éste otro, justo del concierto del año en el que nos separamos: Venecia, 1989.

¿Te acuerdas que lo vimos por la televisión en aquel piso de Buenos Aires? Era la época de Alfonsín y si contábamos nuestra economía en dólares siempre nos alcanzaba, pero nunca hubiéramos podido vivir ahí teniendo que trabar en ese país. Eso sí, los gatos del jardín botánico, cerca de casa (el piso estaba en Araoz, en el corazón de Palermo) siempre comieron bien.

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